domingo, 3 de junio de 2018

Carta abierta al Sr. Mario Vargas Llosa. Por Diego Dlugovitzky



Sr. Mario Vargas Llosa, he leído su nota en el Diario La Nación, publicado en la Argentina, del día 21 de mayo de 2018, titulada “Provocación en Jerusalém” y deseo poder expresar mi absoluta discrepancia con la misma.

No pretendo cuestionar sus opiniones, porque justamente son eso y son suyas. En cambio, me gustaría hablar de hechos objetivos y tomaré dos de los cuales usted mismo escribió.

En uno, refiere a la oportunidad histórica de haber llegado a la paz entre israelíes y palestinos y que justamente su líder, Yasser Arafat despreció, y así usted relata: “Por desgracia, en tiempos de Arafat, los palestinos rechazaron un proyecto de paz en los que Israel hacía concesiones notables, como devolver buena parte de los territorios ocupados y aceptar que Jerusalém fuera compartida como capital de Israel y de Palestina.”

Me detengo en éste hecho objetivo porque la violencia que aún persiste, en parte se explica por esto. La historia a la que usted refiere, continúa con la manera en la cuál Arafat expresó su desprecio a la propuesta israelí, y esto fue, lanzar la Intifada 3. Es decir, en una negociación, en dónde se supone que ambas partes deben obtener por igual satisfacción en su pretensión y del mismo modo hacer concesiones, pues bien, los palestinos liderados por Arafat obtenían el 95% de su pretensión y casi sin hacer concesiones, y sin embargo, la rechazó. Cuando una parte de una disputa, obtiene casi todo lo que reclama y lo rechaza, hay una sola conclusión, los palestinos NUNCA buscaron la PAZ. Esa violencia que desató Yasser Arafat en respuesta a la mano extendida de Israel ofreciendo paz, se mantiene hasta el día de hoy.
El segundo hecho objetivo que Usted destaca, tiene que ver con la actual situación económica y social de Gaza. Así usted relata: “… Yo lo he visto con mis propios ojos y sé el grado de abyección en que sobrevive a duras penas esa población sin trabajo, sin comida, sin remedios, con hospitales y colegios en ruinas, con edificios derrumbados, sin agua, sin esperanza….”. Éste segundo hecho objetivo, tiene que ver en cómo está hoy Gaza. Para eso, además de tener en cuenta el primer hecho tratado más arriba, el de la violencia, hay que resaltar otros hechos objetivos. En el año 2.005, y en una muestra más por parte de Israel de querer llegar a la paz, y por una decisión impensada ya que quien la tomó fue el “duro” de Sharon, Israel se retiró por completo de la Franja de Gaza a cambio de nada. Así es! A cambio de nada, o mejor decir, a la espera de un milagro que los dirija a la paz, Israel unilateralmente se retiró de Gaza y desde esa fecha no quedó un sólo israelí en Gaza. Hamas tomó el poder de Gaza, a sangre y fuego persiguiendo a sus compatriotas de Al Fatah quienes la gobernaban hasta ese momento, tal como lo hacen en Cisjordania. Se suma a que quien la gobierna es una organización terrorista, que Palestina ha sido uno de los pueblos que más dinero recibió de la Unión Europea, sino el que más, considerado per capita, después del Plan Marshall destinado a la reconstrucción de Europa luego de la segunda guerra mundial. Aquí cabe una sola pregunta, en qué se ha usado semejante cantidad de dinero? Por qué los palestinos viven de la manera que usted lo describe a pesar de haber recibido cifras varias veces millonarias para supuestamente, ser usadas en mejoras en calidad de vida? Otra, tiene que ver esto con la vocación terrorista de Hamás? Y otra más, recordará que a la muerte de Arafat se desató una disputa entre su esposa y quienes formaban parte del círculo de poder de la OLP por la millonaria fortuna que Arafat dejaba de herencia, la corrupción de los líderes palestinos, tendrá vinculación con la pobreza del pueblo palestino?
Ahora bien, señor Vargas Llosa, me gustaría hacerle una última pregunta, siendo que Gaza limita además con Israel, con Egipto, por qué usted no le reclama a ese país que abra sus fronteras y que sea Egipto quien se haga cargo de ayudar en la construcción de una sociedad con más beneficios?

Citando al ex Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, Carlos Fayt, quien dijo: los hechos son sagrados y las interpretaciones son libres, le digo respetuosamente que, expresarse en un conflicto ajeno, castigando a sólo una parte y desde la mirada de la otra, le quita credibilidad.

Lo saluda atentamente.

Diego Dlugovitzky
Presidente del Consejo Federal de la DAIA

1 comentario:

  1. Una carta muy buena. Para conseguir la paz hay que desearla, primero y principal. Ello implica negociar, es decir, ceder por ambas partes, si no, es atropello, y así no se avanza-

    Yo la verdad es que creo que el tiempo de pactar la paz en Palestina e Israel pasó, entre otras cosas porque fue una etapa muy, pero muy pequeña. No veo solución al conflicto. No diviso solución, la verdad, porque las posiciones están enquistadas y el dolor se ha acumulado en exceso. Un abrazo

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