lunes, 15 de diciembre de 2014

Uma Luz Ofuscante...



Corrían los años 70´s y un joven medio rebelde, que caminaba solitario por las calles de La Habana, con una guitarra en mano, creyéndose medio hippie, medio loco, medio sabio, y engañándose hasta el mismo con su doble moral disfrazada de poeta, llegó a casa de un amigo, para mostrarle su ultima creación. 

 Pablo, dime si te gusta Y empezó a cantar...

Ojalá ese hijo de puta se quede ciego,
Mudo y con la boca retorcida.
Y que le pase algo que lo desaparezca del mapa
Que le caíga un rayo, y se electrocute
y que a ese bandido se lo lleve lo muerte y
que me escupan cuando diga tu nombre…

Oye Silvio, pero estarás de acuerdo que no puedes cantar esa canción así, te van a meter preso… 
Bueno..., ‒ Pensó por unos minuto y dijo: ‒ Entonces la cambiamos por esto:

Ojalá se te acabe la mirada constante
la palara precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones
ojala que no pueda tocarte ni en canciones...


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Jean-Marie Loret



Dos jóvenes, uno abogado y el otro soldado,  sentados desde lo alto de un monte blanco, húmedo y de maleza acolchonada, observaban el espacio mientras esperaban que le asignaran su próxima misión.
― ¿Tuviste hijos? ― Le preguntó el abogado al soldado.
El joven se rasco su angosto y cuadrado bigote y respondió en un alemán casi perfecto.
― Sí. Me recuerdo que en marzo de 1918, Charlotte, ―así se llamaba una adolescente francesa de 16 años que conocí mientras servía como soldado en Francia durante la Primera Guerra Mundial― dio a luz a un niño que después dejaría en adopción. El chaval, marginado por ser «hijo de un boche», creció posteriormente en el seno de una familia francesa de clase media. Es increíble, cada vez que cuento esta anécdota se me retuerce la tripa… Me recuerdo, que en 1939, tras graduarse como abogado, mi hijo, combatió al régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
― ¡Qué ironía! ―exclamó el abogado con su marcado acento parisino.
― Y tú… ¿cómo te llamaste allá en la tierra? ¿Conociste a tu padre?

―… Yo fui Jean-Marie Loret y mi padre fue un gran Hijo de Puta.

viernes, 5 de diciembre de 2014

A calvo ad calvum


― ¿Te consideras un despilfarrador?
― Ufff ― exclamó. ― En mis despilfarros superé la extravagancia de los más pródigos. Fui el creador de una nueva especie de baños, de manjares extraordinarios y de banquetes monstruosos; me enjuagaba con esencias unas veces calientes y otras frías, tragué perlas de muy alto precio disueltas en vinagre; hice servir a mis invitados, panes y manjares condimentados con oro. Durante muchos días arrojé a la muchedumbre, desde lo alto de la basílica, enormes cantidades de monedas pequeñas. Hice construir naves de diez filas de remos, con velas de diferentes colores y con la popa guarnecida con piedras preciosas. Para la edificación de mis palacios y casas de campo, no tuve en cuenta ninguna de las reglas y nada ambicionaba tanto como ejecutar lo que se consideraba irrealizable; construía diques en mar profundo y agitado; hice dividir las rocas más duras; elevé llanuras a la altura de las montañas y rebajé los montes a nivel de los llanos; hice todo esto con increíble rapidez, y castigando la lentitud con pena de muerte. Para decirlo de una vez, en menos de un año disipé los inmensos tesoros de mi antecesor.
En eso entró uno de los cuidadores del sanatorio con un perrito chihuahua en sus brazos.
El paciente entró en pánico al ver al perro. Se puso de pie y empezó a gritar que lo sacaran de la habitación o se llevaran al perro. Temblaba, sudaba, lloraba. Entre tres guardias de seguridad no podían controlarlo mientras gritaba a toda voz: Los mataré a todos, del primero al último.
―Es todo por hoy. ― dijo el doctor y dirigiéndose a un custodio le ordenó: ― ya pueden llevar al paciente a su celda.
El doctor se quedó pensativo y después de releer todos sus apuntes exclamó:

―No tengo la menor duda… Sí es Calígula.


Nota: 
«De calvo a calvo» (esta anécdota la cuenta Suetonio, según la cual un día, decidiendo quiénes de una fila de hombres habrían de ser castigados y llevados a las fieras, y observando que había dos en la fila que no tenían pelo, el primero y el último, ordenó las ejecuciones a calvo ad calvum, es decir, de calvo a calvos, frase proverbial que ha quedado con el significado de "todos, del primero al último").



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...