viernes, 21 de febrero de 2014

Insomnio.


Cada vez que pienso en el amor, me pega este horrible insomnio. Son las tres de la madrugada y decido salir de la casa y caminar por el jardín. Subo por el empedrado que conduce a la palapa y desde lo alto contemplo el mágico paisaje de puntos multicolores que se impone ante mí ojos. Las luces interiores de la alberca reflejan su esplendor. Sus aguas parecen erizarse por el paso de la fría brisa de la noche que llega también a mi rostro, humectándolo con su rocío.
Estremecido frente al barandal de hierro forjado soy atrapado en mi clásico black hole y me transporto inesperadamente veintisiete años atrás…
…Caí desempolvándome en el centro del parque Ampere. Así le llamábamos a una pequeña glorieta con bancas de concreto, ubicada frente a la cafetería de la universidad y a un lado de la facultad de física, donde yo estudiaba. Ahí nos íbamos en cada receso a comernos un pastel de guayaba y un yogurt. Y mientras comíamos presenciábamos el desfile. Sin duda era la mejor pasarela del mundo. ¡Qué Naomi Campbell ni Claudia Shiffer! Aquello sí era una pasarela. Nada de top ten. No… aquello era el top thousand. Por eso Ampere se sonríe desde su magistral monumento imaginario. Por ahí pasaba, no un Coulomb por segundo, sino miles de “culones” por segundo. Eso sí era una corriente, no eléctrica, pero sí de mujeres. ¡Qué mujeres! Y nada de operadas, ni exageradamente maquilladas. ¡En Cuba no existía eso! Eran “naturalitas”.
¡Coño…! Las más feas eran las que estudiaban física. Mucha física, pero nada de físico. Ahí ni para escoger. Recuerdo cuando un “cerebrito” de mi clase, enunció una ley que pasó a la historia de nuestra generación, como la ley física que probaba la autenticidad del refrán “en casa del herrero, cuchillo de palo”.
Pero qué decir de las de filología, las de arquitectura, las de historia del arte, las de derecho, las de ingeniería. Todas tenían que pasar frente a nosotros para ir a sus facultades. Y ahí estábamos, cual más experto jurado detallando la belleza femenina y como fieras esperando la presa para lanzarnos a la conquista.
¡Qué tiempos aquellos! Corrían los últimos años de los setentas. Años gloriosos de mi historia y de las de mis amigos. Esa época crucial, donde el presente es lo único que importa y se vive bajo la consigna de que el mañana no ha llegado, y será mejor mientras mejor se viva el presente.
¡Qué iba a pensar uno en el Amor! Es más el amor en aquellos tiempos, y para nuestros conceptos, era una mala palabra. Recuerdo a otro amigo que decía que el amor es una palabra de cuatro letras, que encierra todo lo contrario a lo que supuestamente significa… Una palabra que empieza con la A, letra amarga con la que terminan los amores. Con A de angustia, de arrepentimiento, de ausencias. Después sigue la M, mugrosa letra que trae consigo, melancolías, mentadas de madres y la muerte de un sentimiento. Continúa la O, ojerosa vocal que en el mejor de los casos trae olvidos, pero la realidad se ostenta en el odio y la ofensa. Y por último la R, ruidosa consonante que al término de una relación te regala renuncias, rabia, rencores. ― Y después de dar su definición exclamaba ― ¡Y qué lastima que no tiene una H intermedia!, porque además de todo lo que digo es “Horrible”.
Claro que yo no pensaba así, pero de alguna manera sus palabras siempre influenciaron en mí, al extremo de huirle al sentimiento. Uno se sentía sin ataduras, sin complicaciones. ― Bueno esto de sin complicaciones se mantenía mientras no se te ajuntaban tres novias al mismo tiempo en el mismo lugar ― ¿Qué hubiera dicho Heisenberg de la validez de su principio de incertidumbre? En esto de la conquista y la fidelidad, estaba cañón aplicarlo. Aunque yo sí podía determinar con exactitud qué cantidad de movimiento tenía al salir corriendo y hacia dónde iba al mismo tiempo.
¡Esos tiempos serán inolvidables! A esa edad no se perdona. Y mal afortunado quien no haya sabido aprovecharla. Porque después que viene lo serio, la vida cambia.
Pero el sentir que ya piqué el medio siglo y un poco más, desde esta palapa a las tres de la madrugada, me hace ver todo diferente. Ya a nuestra edad uno se creé el ridículo hombre maduro, se cree responsable, y quiere ver en el amor… ese Amor de cuatro letras lo que no vio cuando se casó por primera vez, una A que encierra la astucia, para saber sobrellevarlo todo, la amabilidad, el andar tranquilo, el anidarse a una vida sin locuras sin que deje de ser loca. Esa M que te envuelve en la moral, en el matrimonio, en mantener a una familia, a mimarte y a mimar al que te rodea y a desprenderte del terrible matriarcado que en nuestra vida de solteros querían imponernos en nuestras casas. Bendita la O de la osadía para tratar de hacerlo todo aparentemente bien para que una esposa siempre esté feliz, O de orgullo, de esa mística orgía en la que nos adentramos en pareja, una orgía de sentimientos, detalles, inteligencias, es una O más redonda, más reformada, más perfecta. Y que decir de la R, ¡Alabado sea el señor…! responsabilidad, reconocer los defectos y las virtudes, tuyos y de tu pareja, replantearte una actitud ante la vida, resistir los embates del destino, rectificar si es necesario. Qué malo que no tiene H intermedia porque yo le agregaría que el amor es como un “Homenaje” a la mujer, sin las que jamás, podríamos amar a nadie...

… Pero coño, en realidad ya todo es diferente. Si al menos tuviera esta inteligencia de ahora con quince años menos, ¡cuántas cosas podría hacer!… qué diablos Brad Pitt ni Richard Gere… No haría falta ser bonitos. Simplemente lo que se necesita es tener ese verbo poderoso, acompañado de esa lucidez que te permita hacer cosas sensatas y saber hasta donde entregar los sentimientos. Si yo tuviera quince años menos de seguro no perdería tiempo soñando a tenerla, ni dejaría que se fuera sola a una fiesta y de seguro, ahora mismo saldría y sin que lo esperara, le tocaría a su puerta y le gritara: “Aquí estoy” y mandaríamos las dudas al carajo porque a pesar de mis cincuenta para mi el amor, es hoy, esa hermosa palabra de cuatro letras en la que la A representa la aventura, un alivio de pasiones, es alimentar el alma y ahuyentar la rutina, es agradecer que gracias Dios estamos vivos. Ahora la M es la madurez con la que sabemos valorar a quien nos quiere, es momificar las miserias, esas miserias diferentes que reducen tanto el alma que puede llegar a caber en un grano de arroz, es conservar la memoria, matar al egoísmo, y no mendigar un cariño, sino saber cuando se entrega con sinceridad. La O, ya pierde el glamour y se convierte en orgasmos, esos orgasmos que nos hacen flotar y saborear cada cosa que se hace como si fuera la última vez, es una O que llama al orden (pero sin reglamentos), es O ser O no ser si quieres olvidar lo que fuiste tratando de reivindicar las hazañas, O simplemente, seguir siendo quien eres pero dando más. Y qué decir de la R, es la revolución del amor sin condiciones, sin límites, sin dogmas, sin requisitos, es el respetarse a uno mismo haciendo lo que se desea hacer, es renacer ante lo nuevo, revivir ante lo muerto, reírle a la vida porque nos demuestra que ella está hecha para eso, para vivirla. Y aquí me niego a que haya H intermedia, porque no suena y no hace falta para saber que el amor a estas alturas de la vida es algo más que decir un simple “Hermoso”, es más que eso, es el éxtasis, el saber que existo, siento y después preguntarme, ¿como podré quitarme este horrible insomnio…? 

48 comentarios:

  1. Gracias a todos por los comentarios en el post anterior.
    Aquí les dejo algo que escribí hace muchos años.
    Saludos
    Carlos.

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  2. Retratas aquí a un personaje que se complica de más.
    Creo que a quienes hemos tenido la fortuna de vivir momentos de auténtico amor nos resta estar agradecidos con la vida por haber sido parte de tan paradisíaco privilegio.

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    1. Tienes toda la razon Carlos. Este personaje estaba en uncallejon sin salida y un día me contó todo un dollo del amor. Y se me ocurrió escribir esto.
      un abrazo Carlos.
      carlos

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  3. El insomnio se cura
    Amando,
    mirando,
    oteando, y
    reteniendo.

    Un gran relato. Complejo en parte, por exceso de preocupación en analizar, o desidia de sentir.

    Un saludo

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    1. Bienvenida Albada2
      muchas gracias por tus palabras. Digamos que hubo de las dos cosas.
      saludos
      carlos

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  4. Cuando hay amor no hay insomnios que valgan.

    Saludos.

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    1. Gracias Jorge.
      ya estuve por tu blog. Muy bueno.
      saludos.
      carlos

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  5. ¿Lo has escrito hace muchos años y el narrador tiene medio siglo? No me cuadran las edades. ¿Estás escribiendo desde la perspectiva de los cincuenta años mucho tiempo antes de cumplirlos o no eres tú el narrador? Pero da lo mismo. El relato me gusta y es lo que realmente importa.
    Un abrazo.

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    1. Jajaja Macondo eres muy observador. Hace 5 o 6 ańos estaba a punto de cumplir el medio siglo. Y caemos en esa crisis de los 50s y oyes, ves, sientes, y escribes. Como dice el gran amigo HD, no esperes que diga siempre la verdad. Digamos que hay ficcion, realidades, anecdotas y nostalgia por esa juventud que vivimos.
      te agradezco mucho tu presencia y tus comentarios.
      abrazos
      carlos

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  6. Dice un amigo mío, no hay insomnio que aguante tres orgasmos o algo así, así que...

    Saludos

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    1. jajaja no lo dudo
      gracias MalQuerida
      Saludos
      carlos

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  7. Un replanteo de existencia y sobre todo de un sentimiento en una noche insomne a la que doy gracias en la distancia, tanto mía que estoy lejos, como a esa noche en cuestión distanciada ya en el tiempo, pero que te hizo elucubrar de magnífica manera sobre el amor.
    Ay el amor...ese algo tan Asombroso y Metafísico, tan Obcecado y Radial...
    Tan Hermético a veces donde se cuela la hache haciéndose rémora.
    Yo creo que no hay edad para el amor, pero sí para al fin advertir lo verdaderamente importante de ese sentimiento.
    :)
    Me ha gustado mucho. Perdona si me extiendo demasiado.
    Besos.

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    1. Viniendo de ti el pensamiento sobre el amor, es muy valido, para alguien que teje los versos como el amor los dicta.
      gracias Marinel
      saludos
      Carlos

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  8. El insomnio noa hace pasear por los distintos momentos de la vida. El ayer nos arrastra a un presente ingrato, y Este nos desemboca en un futuro lleno de incertidumbres. Y el Conjunto nos lleva a desmenuzar el Amor en sus distintas etapas. Un insomnio Muy aprovechado Carlos.
    Abrazos y Buen finde.

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    1. Pero a veces el insomnio nos pega... cuando solo se consiguen pesadillas.
      Sin dudas este fue muy reflexivo.
      saludos
      carlos

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  9. Increíble lo que cuentas, la verdad que el amor esa asi, pero esta vestido de muchas formas, a veces de dolor, pero en su mayoria de alegría.

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    1. Si, el amor es un diccionario de definiciones.
      saludos
      Carlos

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  10. Me gusta como relatas esa evolución de la emoción.
    Ahora que soy sesentona, que mi vida ha sido intensa, el sentido del Amor ha cambiado. Después de grandes pérdidas, el Amor es lo único a lo que me agarro con fuerza, es mi Hermosura porque descubrí que después de tanto buscar, el Amor es mi nombre, es mi realidad mas profunda, mi balsa donde cada noche me acuesto y duermo como un lirón. Se hizo grande mi AMOR.

    Un abrazo

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    1. a nuestra edad se conoce un amor más maduro.
      en mi caso se hizo tambien muy grande.
      saludos
      carlos

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  11. Pues a mí el insomnio me hace dudar del amor, del desamor, de si siento esto o lo otro, de si merece la pena, de si me doy la vuelta, de si regreso o parto... ¡Maldito insomnio!

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    1. Suelen ser muy malditos. Pero hay que disfrutarlos.
      Saludos
      Carlos

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  12. El insomnio es un fenòmeno extraño y malformado, las imàgenes se me agrupan en formas y series diferente, todo està mezclado y paso de la realidad a la fantasìa, del amor al desarmor, de la risa al llanto.......no quiero acordarme de una noche de insomnio....

    un abrazo

    fus

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    1. a veces suelen ser muy malos, pero a veces es mejor no dormir que tener pesadillas.
      Amigo como siempre un placer tenerte por acá.
      Abrazos
      Carlos

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  13. Hoy voy a hacer lo que nunca hago, porque no me gusta hablar de cosas técnicas, pero, principalmente, porque ya han dicho bastante sobre el insomnio, hasta creo que me lo han quitado. Voy a destacar la idea y el desarrollo de la misma en este relato, en ese aspecto, creo que es uno de los que más me gustaron.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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    1. gracias amigo. Tus palabras siempre son un punto de apoyo en mi trabajo.
      gracias por el tiempo de venir
      gracias por comentar.
      Abrazos
      Carlos

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  14. Yo hace tiempo que no sé lo que es el insomnio, realmente lo que me falta es tiempo para dormir :)

    Por cierto, a eso de estar ahí mirando las chavalas que van a diferentes sitios, facultad en este caso, aqui se le llama "el pase de la paloma" :)

    Entretenimiento provechoso donde los haya.

    Abrazos.

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    1. gracias Dess...
      allá en Cuba entonces veíamos pasar muchas palomas.
      Abrazos Mozo
      Carlos

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  15. Es tan fecundo el insomnio en ocasiones... :-) Por lo menos este relato lo es, y transmite el ritmo y la sensación de una madrugada desvelada, donde el tiempo pasa lento y también veloz... como los sueños.

    Muy bueno, Carlos.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Ximo.
      gracias por tus palabras. tú eres una persona con sentimientos a flor de piel, lo reflejas en tus trabajos diarios.
      Abrazos
      Carlos

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  16. El insomnio es algo tremendo, pero estoy de acuerdo con lo que dice La Malquerida :)
    Salud

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    1. jajajaja no lo dudo, ya le dije a lo mismo a Malquerida.
      saludos
      carlos

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  17. Me ha encantado. Realmente, uno va viendo y viviendo el amor de diferentes maneras según pasan los años. Son formas distintas pero todas tienen su encanto y lo bueno es poder vivirlas. Besotes!!!

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    1. Muy bien lo acabas de decir Alter...
      Es una capacidad de evolución de nuestros sentimientos.
      abrazos
      carlos

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  18. Antes, cuando no podía dormir, me levantaba y me pasaba las horas fumando pensando en lo que se había convertido mi vida, ahora ya no fumo y no me levanto, me quedo en la cama despierta durante horas pensando en todo lo bueno que tengo y el buen amor que ahora me rodea....sí, como dice Álter, lo bueno es poder vivirlas, sin duda.

    Me ha gustado la entrada, Carlos.

    Besos apretaos

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    1. Gracias Yeste. El insomnio puede ser muy productivo, si se sabe aprovechar.
      saludos
      Carlos

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  19. Gracias Yeste. El insomnio puede ser muy productivo, si se sabe aprovechar.
    saludos
    Carlos

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  20. La Z es la que necesitas.
    Multiplicada.
    ZZZZZZZZZZZ
    Y adiós insomnio.

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    1. JAJAJA, NO LO HABÍA PENSADO... PENSAR EN EL AMOR CON Z INTERMEDIA Y ADIOS INSOMNIO
      BIENVENDIO TORO.
      SALUDOS
      CARLOS

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  21. Como no padecer de insomnio con tantas cavilaciones referentes al amor y a las huellas de aquella época universitaria que yo también recuerdo de forma similar.

    Abrazos.

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  22. Bienvenido el insomnio que te hace escribir así. Muy buena entrada. El amor se ve y se analiza según los años que tenemos, es verdad.

    Muy buena semana.

    mariaorsa

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    1. Sin dudas... son amores distintos.
      Saludos
      Carlos

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  23. Me parecen curiosas todas las definiciones de "amor" apoyándote en sus letras, y muy bien traídas las "h". Biquiños!

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  24. El amor se viste de muchas formas según te llegue, quizá tambien se vea desde la perspectiva de la crisis de los 40 o la de los 50 jeejej
    Me quedo por aqui si no te importa.
    un abrazo

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  25. ¡Que maravilla de entrada!
    Me ví paseando hacia la facultad, mientras los de Biología "disque" repasaban para el examen.
    Me vi con mi amiga "cerebrito" que cuando la veían conmigo me decían "esa es la que te hace las tareas ¿no? (cabrones...)
    Recordé mi juventud y ese vivir el presente para que el futuro sea mejor y esos amores, esos amores con sabor a guayaba.
    Me has hecho recordar, amigo. Tienes magia en tu teclado.
    Besazo

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    1. jajajaja qué bueno. es un placer que disfrutes la lectura.
      saludos
      carlos

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