martes, 17 de diciembre de 2013

Un no turista en su tierra.

Fragmento de la Novela Epitafio para un sueño. 


— Oigan, ¿ustedes a donde van?
— Yo estoy hospedada en el hotel señor. — le respondió Andrea.
— Muéstreme su tarjeta de huésped.
Andrea mostró su identificación que la acreditaba como huésped.
— ¿Y la suya joven? — Dijo, dirigiéndose a Pepe.
— Él joven viene conmigo, es mi invitado. — respondió Andrea.
— Lo siento señorita, pero los cubanos no pueden entrar al Hotel.
— ¿Cómo es posible que yo tenga un invitado y no pueda entrar al hotel?
— Lo siento señorita, son ordenes que tengo que cumplir.
— Pero se me hace una orden absurda. Yo debo ser libre de invitar a quien yo quiera. Para eso pago ¿no?
— Usted será libre de invitar a quien usted quiera, pero si su invitado es cubano y además vive en Cuba, no puede pasar.
— ¿Quiere eso decir que si el fuera cubano, pero viviera en España si podría pasar?
— Claro que sí señorita. Este hotel es sólo para turistas.
— Esa es la respuesta más absurda que he escuchado en mi vida. Señor yo estoy de visita en Cuba, y mi amigo es cubano y a lo mejor para su desgracia vive en Cuba. ¿Cómo es posible que un cubano no pueda entrar? ¿Cómo me explica usted que siendo cubano y viviendo en Cuba no pueda ser turista? Yo cuando voy a un hotel de mi país, soy turista.
— Señorita, no me haga repetirle otra vez lo mismo. Estas son disposiciones de los superiores, y yo tengo que cumplirlas.
— Andrea, el señor no te va a entender. El cumple órdenes y las órdenes hay que cumplirlas.
— Así es joven. Menos mal que usted si me entiende.
— Claro que tengo que entenderlo, porque si no entiendo, de seguro iré preso a una cárcel que si es para los cubanos que viven en Cuba y que no entienden medidas tan absurdas.
— Compañero… le aconsejo que no me falte al respeto, porque le puedo cumplir lo que usted acaba de decir. Y mucho peor, puedo decirle a los policías que están allá afuera que usted está hablando mal del gobierno. — Dijo el enigmático vigilante.
— Yo nada mas le pregunto. — Dijo Andrea muy indignada — Mí amigo tiene dólares en su billetera. ¿Si quisiera consumir dólares en este hotel… usted no lo dejaría entrar?
— Yo no lo dejaría entrar, simplemente porque es cubano. Tendrá dólares, pero no vive en el extranjero. O lo que es lo mismo… No es turista.
— Entonces usted es un freno a que este país adquiera divisas… eso podría interpretarse de otra manera. ¿No se ha puesto a pensar en eso?
— Yo sólo cumplo ordenes señorita, y si no está de acuerdo puede usted quejarse a mis superiores. Su acompañante puede tener dólares, pero en este país, a nadie le pagan con esa moneda, por lo tanto, de segurito la consiguió haciendo cosas malas.
Pepe ardía de la rabia y prefirió no contestarle al señor que era evidente que tenía una escasez mental crónica. Pero, Andrea no pudo aguantar tal agresión para su acompañante y exclamó.
— Ah… ya sé por dónde viene la cosa. A usted lo corroe la envidia. Pero créame que lo entiendo.
— Señorita, estoy a punto de perder la poca paciencia que tengo.
— Con la diferencia que sí la pierde, a mí no podrá enviarme a la cárcel, porque yo sí soy turista y tenga por seguro que el escándalo va a ser mayúsculo.
Andrea se dio cuenta que por primera vez, desde que hablaban con el vigilante, este había comprendido, el sentir de sus palabras. Pepe quiso aplacar el momento tan difícil que se había desatado y le pidió al estrecho de mente.
— ¿Podría pedirle un favor? ¿Yo creo que no haya una disposición que diga que tiene que negar favores a cubanos que viven en Cuba, por el simple hecho de no ser turistas?
— No, no existe esa disposición. — respondió el vigilante.
— Qué bueno, ¿podría localizarme a la directora de relaciones Públicas?
―No creo que ella quiera hablar con un cubano y mucho menos a esta hora.

Y después de mucho sufrir, avergonzado y apabullado de tanta impotencia… Pepe vio como su amiga mexicana entraba al hotel y él se quedaba afuera por el simple hecho de ser cubano y no poder ser turista en su tierra.

19 comentarios:

  1. Alguien podría pensar que estabas dando rienda suelta a tu imaginación. Lo triste es que no debe ser así.
    Un abrazo, Carlos.

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    1. Para nada Macondo... en el año 96 fui a Cuba un fin de año... yo vivia ya en México y fui a pasar el fin de año con mis hijas... pues reservé una mesa en la cena de Hotel... y me dijo el poli de la puerta, tú si puedes entrar porque vives en Mexico, pero tus hijas viven en cuba y ni pueden entrar...
      Perdi la reservacion y nos fuimos a la casa.
      Abrazos
      Carlos

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  2. Pues mira es para liarse a hostias, aunque te lleven preso. Pero desde luego lo que cuentas es muy triste, y que por desgracia se ve que pasar pasa. Ahora si vas a todos los sitios con la cartera llena ya no te discriminan seas cubano en Cuba o del Aconcagua.

    Un abrazo Carlos.

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    1. Si, los tiempos han cambiado algo pero sigue de la chingada
      Un abrazo amigo.
      Carlos

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  3. Doy fe, que me ha sucedido algo muy parecido. Allá por el 93, fui de vacaciones a la isla, y tuve problemas para regalarle un helado a una niña. Fue un momento muy tenso. Logré comprárselo, pero debió comerlo en mi presencia y ante la presencia del vendedor. Sentí una furia oscura. Me puse triste. La niña se fue feliz, pero yo no pude olvidar aquella situación tan incomprensible. Lo peor es que la gente cubana es tan cordial... Tan mansa y amable.
    Abrazo, Carlitos.

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    1. Si, eso e tiempo fue de los mas duros... si no tenias dolares no valias nada... yo ganaba 3 dolares al mes jajajajaja. es increible.
      Abrazos
      Carlos

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  4. Esas reglamentaciones arbitrarias, sin pies ni cabeza y que además son cumplidas por gente necia, al pie de la letra.
    Como verás, sigo con mis frases hechas, me convertí en una máquina de dichos populares...
    Me gustó Carlos, el tono irónico impotente para relatar una realidad absurda.
    Abrazo.

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    1. En Cuba todo era absurdo... yo creo que lo sigue siendo.
      Abrazos
      carlos

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  5. Lo de los hoteles, como lo de los móviles (o celulares), me parece tan descabellado que no hay por dónde cogerlo. Un besote!!!

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    1. Nadie lo entiende... como muchas otras cosas.
      Abrazos
      carlos

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  6. Acabo de conocerte, te vi en el blog de MOS , la curiosidad me pudo y quise saber.
    Es tan absolutamente cierto como el poder se sirve de necios para cumplir sus normas, como de bien narrado tu relato.
    Siempre que quiero dar un ejemplo sobre este tipo de personajes, recuerdo la escena del Titanic cuando van a coger un extintor (el barco se esta hundiendo) y así ayudarse a abrir una puerta.... y el "cumple ordenes", le dice: NO, esto no lo puede usar porque pertenece a la Compañía..... tal y tal, NO HAY LIMITES PARA CUMPLIR LAS ORDENES Y CUIDAR DE SUS DUEÑOS ...en mi opinión parte de su poder estriba en esa "selección de empleados".

    Excelente, me quedo en tu rincón ,

    Besos ♥♥

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    1. Bienvenida Tramos Romero... gracias por quedarte por acá.
      Ya iré a visitar el tuyo.
      Entramos al reto de Mos.
      Saludos
      Carlos

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  7. Una triste realidad que están viviendo los cubanos desde hace ya demasiados años. Saludos

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    1. uffffff casi mi edad jajajajajaja. Pero es triste y cierto
      Abrazos
      carlos

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  8. Atendiendo algunas peticiones en mi blog se amplía el plazo hasta el día 30 para colgar la carta de cada uno en su blog. El día 4 de enero permanece igual para colgar las elegidas por vosotros.
    Un abrazo y gracias por participar.
    Mos.

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  9. Y lo mismo pasaba con los rusos en pleno Moscú no hace tanto tiempo. Es increíble que luego digan que están defendiendo "la libertad" pfffffffffffff

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  10. Impactante relato, no entiendo muchas cosas en ciertos países, ni siquiera entiendo lo que pasa en el mío.
    Un abrazo Carlos.

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  11. Dado el ajetreo de estos días con tanta fiesta, preparativos, visitas, comidas, familias y demás, me acerco hasta aquí para desearte unas felices fiestas y un 2014 cargado de sueños cumplidos y salud, de mucha salud, para seguir estando presente en este mundo virtual en el que tantos amigos encontramos.
    Brindo por ti y todos los tuyos.
    Mos.

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