jueves, 13 de diciembre de 2012

Encuentros




I

Todos los días a las seis de la tarde, Sócrates García entraba a la misma cantina, saludaba a los presentes que como él repetían su misma costumbre, y luego se dirigía a la barra. « ¿Lo mismo de siempre?» ― preguntaba Olegario, más por costumbre que por querer saber lo que iba a beber Sócrates. « ¡Clarinete!»Respondía el recién llegado y la vieja figurilla delgada, que increíblemente rascaba los 70 años, se agachaba y sacaba debajo del mostrador una botella de aguardiente “Coronilla” y le servía un trago doble en un vaso de vidrio. Sócrates se la bebía de un sorbo, hacía entre diez o doce muecas y exclamaba: « ¡Yo no sé que cojones le echas a esta cosa, pero cada día huele más a líquido de limpiar bujías!» El cantinero soltaba una carcajada mientras le servía la segunda dosis, idéntica a la primera, y repetía cada día la misma frase. « ¡Eso es lo que hay! Y mejor no protestes que para inflamarse el hígado da igual cualquier cosa.» Luego bajaba la botella a su lugar de origen y Sócrates se bebía el contenido del vaso, pagaba, decía «Hasta luego», se daba media vuelta y se marchaba.
II

― ¡Pobre hombre! ― Exclamó el jefe de recursos humanos al escuchar los ronquidos de uno de sus empleados, quien recostado al escritorio y sobre una almohada de papeles, echaba un profundo sueño. ― Parece que no duerme bien. Pero no puedo regañarlo, es el tipo de empleado que cumple con todo lo que tiene que hacer con una eficacia que ya quisiera yo que todos trabajaran como él.
― Sí, es muy raro. ― comentó la asistente del jefe. ― Día por día, faltando diez minutos para la seis se recuesta y nada más cierra los ojos enseguida se oyen esos ronquidos que parecen truenos. Al principio yo intentaba despertarlo pero se molestaba, así que me di por vencida y opté por dejárselo a Doña Carmen, la señora que hace el aseo. Ella dice que se despierta automáticamente diez minutos después de las seis, recoge todo y se marcha.
― ¿Algún trabajador se ha quejado? ― preguntó el jefe.
― La verdad, no. Más bien se ríen de él. Ya hasta le dicen el bello durmiente.
El jefe dejó asomar una sonrisa al tiempo que cerraba la puerta del departamento. Ya en el pasillo se cruzaron con Doña Carmen y sarcásticamente le dijo:
― Ahí le encargo al bello durmiente.

III

Una tarde, Sócrates llegó a la cantina a la hora de siempre, saludó a los presentes y se dirigió a la barra. Ahí se topó con una gran sorpresa. El cantinero no era Olegario. « ¿Dónde está el viejo?» Preguntó.
Todos los presentes se pusieron de pie y en un desfile silencioso fueron saliendo de la cantina. El cantinero esperó unos minutos y cuando quedaron solos, le entregó una carta en un sobre cerrado.
“Querido hijo, ha llegado el momento de mi partida. Sé que para ti será muy duro, pero no podemos seguir en esto. Te estoy haciendo demasiado daño. Llevamos muchos meses repitiendo esta rutina y ni tan siquiera nos decimos nada interesante. Sólo te has aferrado a la idea de verme por unos minutos y creer que con eso me tienes a tu lado. Por otra parte siento que estoy envenenándote el hígado al servirte ese horrible aguardiente. El mismo que me llevó a la tumba.”
Sócrates rompió en llanto al tiempo que era sacudido por los hombros bajo la fuerza de unas rudas manos de mujer. Era Doña Carmen.
― Señor, señor… ¿Qué le pasa?
Sócrates levantó la cabeza sin responder y medio adormilado y lloroso se puso de pie y se abrazó de la señora, quien amablemente le correspondió con inusitada ternura al tiempo que murmuraba: « ¡Qué raro. Hoy no huele a aguardiente!»

7 comentarios:

  1. Sueños, recuerdos?? una cita a la misma hora en el mismo lugar... pobre hombre victima del recuerdo!
    un tecxto genial! saludos

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  2. muy buen texto, atrapa mucho, confunde y creo que logras el propósito. ¡Muy bien!

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  3. Muy bueno, de verdad. Me gusta tu forma de escribir.

    Me pasaré por aquí siempre que pueda.

    Un saludo

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    1. saludos y muchas gracias... si te fijas en el blog la hija del mal te puse en los blogs que más desapolillo.
      Un abrazo
      carlos

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  4. Tus relatos son descarnados y al mismo tiempo sus personajes tienen algo tan vulnerable y una vida tan de mierda, que quiero saber más sobre ellos y, aunque duela, necesito llegar al final.
    Sabés mantener muy bien la tensión y la atención en el lector.
    Saludos, Carlos (finalmente tenías un nombre jajaja!!!!)

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    Respuestas
    1. Mirella, en la primera leída me asusté al ver la palabra mierda... ya despues entendí perfectamente el mensaje.
      Gracias por tu comentario...
      saludos
      carlos

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    2. Perdón, Carlos, no quise ser ofensiva usando ese adjetivo, además me equivoqué de entrada, porque ese comentario iba para el de "Por un puñado de dinero"... Entonces hoy, curioseando, te dejé otro porque creí que no se había publicado el que te escribí.
      ¡Qué lío!
      Saludos

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