lunes, 8 de octubre de 2012

Cuento 11: PASSAGE DU SILENCE



PASSAGE DU SILENCE

Sebastián se paró en el umbral de la puerta. Miró hacia atrás y dudó por un segundo si al materializar su decisión, estaría tomando el camino que conduce al paraíso o al mismísimo infierno. Se sentía frío y el único olor que alcanzaba a percibir era esa rancia fetidez a miedo que desprendía su cuerpo. Por fin se movió y aspirando el aire fresco que venía del mar, se llenó de valor para adentrarse en la profunda oscuridad de la noche. Caminó por todo el largo malecón. Por ratos se cambiaba la mochila de hombro y se secaba el sudor que bañaba su frente. Una mochila pesada en donde almacenaba más de 25 años de vida. Una cajita de música que le había regalado su difunto padre cuando el apenas cumplía sus 8 años de edad. Un libro viejo encuadernado con una gruesa pasta forrada con una tela de color marrón y en el que se podía leer en letras doradas y en mayúsculas BIBLIA. Un impermeable negro, un overol también impermeable de color naranja fosforescentes de esos que usan los rescatistas para ser vistos en la noche y lo demás, latas de comida en conserva que había almacenado durante meses para cuando llegase el momento. El momento que pasaría a ser, el más importante de su vida, no por hermoso, sino por el riesgo al que se enfrentaría. Un riesgo de vida o muerte con un peso más inclinado hacía la muerte. Por fin llegó al embarcadero. Allí estaba. Una pequeña embarcación que llevaba por nombre “PASSAGE DU SILENCE” en la cual atravesarían las corrientes del golfo, diez hombres, en busca de la libertad.

Nadie supo cual fue el destino de esos hombres que desesperados se echaron a la mar buscando la vida aunque para ello hubiera que morir en la oscuridad de las profundas y silenciosas aguas del estrecho de la Florida. Otro grupo más de cubanos a la lista de los que no alcanzaron la gloria de la libertad pero que forman parte de esa larga y triste colección de nombres, que abonaron con su cuerpo e ilusiones el imaginario puente que separa al infierno del paraíso. Y por ahí estarán, quien sabe si en el estomago de un tiburón o reposando sobre una roca, pero todos yacen, en lo que para ellos fue sólo un PASSAGE DU SILENCE.


Este es un pequeño homenaje a los miles de Sebastianes
que perdieron sus vidas tratando de llegar a los Estados Unidos

3 comentarios:

  1. Disfrutando día a día de mejores momentos a tu lado, Te Amo PAPI...

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  2. upsss me equivoqué papi era en el poema

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