jueves, 18 de octubre de 2012

5 de Agosto de 1995



Estoy viviendo en un mundo de mentiras. Mentiras que oprimen el pensar. Mentiras que desgarran el sentir. Mentiras que subyugan libertad. Esas diabólicas mentiras inventadas en su mundo de fantasía, de sueños de poder, de tácticas con mañas.

Camino solo hacia el acantilado. Allí están todos mis recuerdos. Los bueno, los malos, los frustrados. Esos que se quebraron cuando decidí voluntariamente seguir el ritmo de su música. Aplaudir sus palabras. Apoyar sus ideas. Ideas salidas de una mente con brillo capaz de cegar multitudes. Ahí está también mi entrega, mis tiempos, esos que me quitó en estado catatónico. Creo que a muchos nos pasó lo mismo. Su inteligencia pudo envolvernos, atraernos a su juego, embobarnos y después, como por arte de magia, hacernos caer en su sucio retozo  manipulador.

Llego al acantilado. Miro todo lo que desperdicié de mi vida a su lado. Es momento de decir adiós. De enfilar el rumbo de una nueva vida. De olvidar por siempre esta pesadilla. Hoy es 5 de agosto de 1995. Me subo al avión y emprendo vuelo hacia otras tierras del mundo. Adiós Cuba. Me despido de ti y no regreso hasta que no deje el poder ese tirano.

1 comentario:

  1. Es muy difícil porque el exterior es un espejismo y las costumbres son muy arraigadas. Lo otro, heredarán la silla.
    Gran abrazo, Carlos.

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